Cada entrenador es un mundo: los hay buenos, malos, regulares… pero ¿quién nos cataloga? Y sobre todo, ¿en que se basan o en que nos basamos para decir si ese entrenador vale o no vale?
Pienso que el mejor argumento que podemos esgrimir para considerar la valía de un entrenador es si sabe diferenciar el ganar o el formar en según que categoría compita. Y no hablo si entrena a un equipo que juega en Autonómica o en 1ª Regional, sino si los chavales son alevines, infantiles o pre-benjamines. Cada edad tiene su propio desarrollo y no podemos pretender hacer “hombrecillos” de unos niños de 8 años, por poner un ejemplo.
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El entrenador que tiene por objetivo el ganar, suele elegir a sus jugadores por sus capacidades físicas (más grandes, más fuertes, más rápidos…) para agrandar su currículo profesional, dejando de lado la formación del joven futbolista. Por encima de todo prevalece la victoria en el partido del fin de semana, y éste sólo lo jugarán aquellos jugadores que por sus cualidades físicas destaquen por encima del resto de jugadores.
Siempre juegan los mismos, en las mismas posiciones, dejando al resto de compañeros como simple comparsa.
En cada categoría participan jugadores nacidos en dos años distintos, en algunos casos tres, los que ello conlleva: los nacidos un año antes que los otros, como es obvio, desarrollan antes. Y los nacidos en el primer trimestre del año tienen mayor ventaja por lo mencionado anteriormente. Este hecho lo aprovechan últimamente las categorías inferiores de los clubes grandes, pero son la gran diferencia de que éstos si forman a los jugadores, aunque si bien son elegidos, pero se trabaja bien con ellos.
En sus entrenamientos prevalece el aspecto físico para recibir resultados “beneficiosos” a corto plazo, pero, y a largo plazo ¿qué? ¿el entrenador piensa en el futuro del jugador? NO. Los daños que se le pueden hacer a estos niños pueden ser irreparables en su desarrollo físico (ejercicios de fuerza en menores de 12 años, por poner un ejemplo, pueden llegar a evitar el completo desarrollo de los músculos ejercitados)
Su juego suele ser muy directo, intentando llegar a la portería contraria dando continuos pases en largo para marcar cuanto antes, valiéndose de la fortaleza física que pueden tener los desarrollados prematuramente. Cuántas veces hemos visto partidos en los que el central, el más grande del equipo, hace un pase en largo hacia el delantero que por su gran velocidad se va de la defensa contraria y define con éxito de cara a portería. Juegan más CONTRA el balón y no CON él.
Y lo más feo de todo es la falta de respeto que vienen a tener con los contrarios y con los árbitros. En todo momento intentan engañar al colegiado, saltándose el reglamento (en el caso de que alguien se lo hayan enseñado) en cualquier acción si ello conlleva sacar un beneficio propio o la misma posesión del balón.
| Equipo campeón del II Torneo pre- benjamín 2006 |
Por el contrario, el entrenador que forma tiene por objetivo el mejor desarrollo deportivo que a su edad puede tener cada jugador, son una intención de jugar CON el balón, realizando un juego en el que participen todos sus componentes o al menos el mayor número posible. Un equipo lo forman 7 u 11 jugadores y todos tienen un papel principal dentro del terreno de juego.
Los partidos de fútbol se convierten en un entrenamiento más, en el cual se puede observar los progresos que estos futbolistas desarrollan en los entrenamientos de la semana. Se trata, en cierta manera, de evaluar al futbolista en otro entorno.
El aspecto físico tiene una importancia relativa, haciendo los entrenamientos integrados, ejercitando las condiciones físicas en base de su categoría, dando máxima importancia al balón.
Al jugador se le estimula para mejorar el rendimiento propio y del equipo, ayudando en todo momento para que éste decida y tenga su propia inteligencia futbolística y no ordenando que cree el entrenador que debería hacer. Según sus experiencias actúa de una u otra forma, en función de lo aprendido anteriormente.
El técnico enseña a respetar al contrario y sobre todo al árbitro, a ser deportivo y honrado, siendo respetuosos con el reglamento, sin inducir a engaño al colegiado. En fin, se le forma como persona por medio del deporte, una “escuela de la vida”
Y por hoy ya es todo, aunque me gustaría dar un aviso para navegantes:
Con los acontecimientos en los que estamos envueltos continuamente, me gustaría decir que con la HONESTIDAD de este club, NO SE JUEGA.

